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Ruta Sendero Arqueológico Infantil

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El pasado jueves 6 de Noviembre, el primer ciclo del Colegio San Sebastián de Albaida del Aljarafe, realizó la ruta de Sendero Arqueológico Infantil, donde pudieron conocer de una forma totalmente gratuita y divertida, las distintas formas de vida de Albaida del Aljarafe: Histórica y Arqueológica.

El objetivo es despertar el interés y curiosidad de los más pequeños/as y fomentar la riqueza de nuestro patrimonio. La ruta tuvo una duración aproximada de 2 horas, y se desarrolló de la siguiente forma:
– Una proyección sobre la fabricación del ladrillo en Albaida del Aljarafe, en el salón de       pleno del Ayuntamiento.
– Visita a la Torre Mocha.
– Paseo a los Hornos y entorno de “La Barranca”.
– Actividad en el parque “Los Regajos” que consiste en la elaboración de ladrillos con arcilla, por lo que se recomienda ropa cómoda y apta para poder trabajar con ella.

Muchisimas gracias al CEIP San Sebastián y a sus alumnos del primer ciclo por su participación y colaboración.

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HORNOS Y BARRANCA

 

barranca

La Barranca es un balcón natural que nos muestra el paisaje de la depresión del Guadiamar. Representa un entorno que conserva a pesar de la dejadez histórica, una extraordinaria diversidad de ecosistemas y especies que la hacen un lugar digno del que disfrutar. Se sitúa en la periferia de la localidad, y antaño fuera una cantera de extracción de arcilla, para la fabricación artesanal de ladrillos, y donde podemos encontrar los restos de los antiguos hornos empleados para esta explotación ladrillera.

Ya que, con pequeñas diferencias hasta sólo hace 10 años de la misma forma que en la actualidad, gracias al esmero y transmisión generacional que las familias propietarias de los hornos de ladrillos mantuvieron hasta entonces.

hornos

Los hornos aparecen en documentos de la Edad Media y siglos posteriores. Ejemplo de esto es el documento que data del año 1577 cuando el Deán y el Cabildo de la Iglesia aprobó las ordenanzas para la Villa de Albaida del Aljarafe, en cuyo artículo 76 se concedió a los “tejeros” el derecho exclusivo de cavar el barro con una ordenanza, “De lo que han de cavar los tejeros”. Cualquier otra persona que no fuese tejero era castigada con la pena de 100 maravedís por cada carga, siendo la mitad para el que acusarse y la otra mitad para el Cabildo. Esta considerado patrimonio Andaluz por la Junta de Andalucía. (pág. Miguel Ángel Castilla).

Aunque estudios arqueológicos que han analizado la composición del barro utilizado en los restos arqueológico encontrados en diversos asentamientos en la zona de influencia de Albaida de época romana como Andalusí afirman que el barro utilizados en sus ladrillos se extrajeron de la Barranca y probablemente y cocidos en estos mismos hornos.

Su elaboración era gracias a un sistema de trabajo multidisciplinar en el que se aunaban técnicas de esfuerzo y conocimiento para la fabricación de estos ladrillos. Trabajo duro y nada mecanizado totalmente del saber artesanal.

La materia prima popular es la arcilla siendo esta por tener unas cualidades especiales en su mezcla con el agua transformaba en maleable para darle distintas formas, la cual se conservaba al secarse.

Haciendo de este material el más versátil que tenían a su alcance.

La abundancia de este material en la naturaleza y su resistencia e impermeabilidad lo convirtieron en un producto profusamente utilizado en la Antigüedad.

No es azar que los hornos estén situados en el entorno de la Barranca ya que la situación geográfica del alfar estaba relacionada íntimamente con el lugar en el que se obtuviese la materia prima o con el objetivo de facilitar su transporte.

Los pasos que se seguían para la obtención eran:

– La extracción que era la obtención de la arcilla por un procedimiento que consistía en cavar hasta encontrar una veta arcillosa.

– Depuración de la pasta: la arcilla debía someterse a diversos procesos de depuración encaminada a reducir la cantidad de elementos extraños (piedras, conchas, vegetación).

– Amasado: se realiza para dotar de flexibilidad y homogeneidad a la arcilla, esta acción consistía en colocar pequeños cantidades de barro sobre una superficie plana al aire libre donde el alfarero la sometía a un acusado continuo con los pies y las manos. Esta operación podía prolongarse varias horas durante las cuales se eliminaba los cuerpos extraños que eran detectados con el pie.

– Modelado: es el momento en el que la arcilla pura a tener un cuerpo definido. Esto se obtenía con un molde paralelepípedo en cuyo fondo podía ser recubierto de arena para evitar que se pegara. El alfarero eliminaba con la mano la pasta sobrante y levantaba el molde o gavera intentando no deshacer el ladrillo. La operación se repetía tantas veces quisiera el alfarero, dejando entre uno y otro el grueso de la pared del molde.

– Secado: proceso en el cual la pieza perdía el agua que tenía, produciendo una disminución de ésta. Debía realizarse de forma gradual y lenta. Se secaban en la misma superficie donde se habían modelado, dándoles vueltas de manera continua para que se secasen totalmente.

– Cocción: es la última etapa de la fabricación de ladrillos y se llevaba a cabo con la ayuda de los hornos. En estos se cocían grandes cantidades de una sola vez. Los hornos disponían de dos partes: la cámara de cocción y bajo ésta la zona donde ardía la materia vegetal.

Estaba en la sabiduría y la experiencia del alfarero la buena y complicada colocación de los ladrillos en la cámara de cocción para la perfecta cocción de éstos, desde el primero hasta el último.

Este ladrillo lo podemos encontrar en casi todas las construcciones de nuestro pueblo y la comarca.

Fuentes:

– Revista Aula de Cultura (Romualdo de Gelo) Noviembre 2004.

– (pág. Miguel Ángel Castilla).

 

FUENTE SALUBRE

 

SALUBRE

Situada en el centro de la Barranca nos encontramos la fuente-manantial llamada fuente Salubre y popularmente «El Pilar», la cual data de época romana, fabricada en ladrillos de la época y utilizadas posteriormente por árabes, y en nuestros días como abrevadero de animales.

De ella parten varios caminos, dos de los cuales llevan al corredor verde del Guadiamar a dos puntos diferentes de este.

Manantial inagotable de agua potable que surge del subsuelo a través de rocas detríticas.

Se cree y se observa que en su época, esta fuente, en su construcción fuera más monumental.

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FUENTE ARCHENA

 

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Situada a 2.5 Km. de nuestra localidad, accedemos a ella a través de la calle y posteriormente camino que lleva su mismo nombre, adentrándonos en plena naturaleza, rodeados de olivos y tierras de labranza.

La fuente data de época romana y es pozo y fuente a la vez, sirvió para abastecer de agua al antiguo poblado romano de Archena situado en el cercano Cerro del Cabezo así como refresco y abrevadero en la antigua vía romana que cerca de ella pasaba.

Posteriormente el poblado pasó ser una importante alquería árabe. Así como también abasteció de agua a la alquería de Solúcar Al-bayda (Albaida del Aljarafe) y de abrevadero para el ganado.

Situada a 50 metros sobre el nivel del mar entre los arroyos “Los Romeros” y el de “Valdegallinas” estos afluentes del Guadiamar, acumulan agua en grandes galerías subterráneas, con techos abovedados en arcos.

Se accede a ellos a través de un brocal de 3×3 metros y una fosa vertical de 15 metros de profundidad.

Esta obra romana, por su magnitud y dificultad, debió ser en su momento una costosa y extraordinaria obra de ingeniería.

Los datos disponibles nos impulsan a pensar que en época de al-Ándalus, los entornos ocupados por el área arqueológica Archena, con centro en el Cabezo del Ventenero, se correspondieran con el de una alquería importante, aldea o pueblo, llamado Qarsana, citado por Ibn Hazm, siglo XI, en al-Yamhara como ubicado en al-Saraf, Aljarafe, (Ahmed Tahiri, 2001). Pronunciado Karchana derivaría al castellanizarse en Archena, quizás como su nombre originario. Para Oliver Asín (1945), el topónimo Archena, al que se refiere como «… fuente de Albayda», formaría parte de los nombres de fincas ibero romanos. Qarsana andalusí podría ser la población de al-Tafayl ben Abbas, descendiente de una importante familia sevillana andalusí, el linaje de Gatafan ben Sa´d (Elías Teres, 1957). Tras el repartimiento de Sevilla su territorio podría haber quedado englobado en el de Albaida o Sanlúcar la Mayor y, posiblemente sin intentos repobladores, se arruina permaneciendo tal vez su recuerdo en el lenguaje popular que se refiere a estos sitios como Ciudad Archena.

Actualmente en sus alrededores se encuentra una zona acondicionada para el descanso.

 

Conferencia de Clemente Franco

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El pasado día 30 de enero tuvimos  la suerte de recibir a nuestro paisano Clemente Franco, aficionado a la arqueología y que ha dedicado gran parte de su vida a estudiar la historia de nuestro pueblo e intentar despejar con su libro algunas dudas que se plantearon sobre Laelia y su legado.

Nos habló de la influencia que tuvo Albaida sobre esta zona del aljarafe. Es impresionante conocer de su mano la cantidad de historia que hay enterrada esperando a ser descubierta y la imposibilidad de estudiarlos al no haber subvenciones para ello.

Hizo mucho hincapié en que no podemos situarnos en la historia en base a los actuales términos municipal es ya que en esa época no existían.

Una de las primeras cuestiones que nos expuso, según su punto de vista, es que el antiguo escudo representaba aún más las costumbres e idiosincrasia de nuestro pueblo que el actual.

Nos despejo muchas dudas sobre las distintas civilizaciones y pueblos que habitaron nuestras tierras “ Fenicios, Turdetanos, Romanos y Árabes”, sus costumbres, la forma de comercializar sus productor y de cuando era puente y enlace de distintas rutas comerciales incluso hacia el nuevo mundo llegándose incluso a acuñar moneda.

Nos enseñó parte de su colección de restos arqueológicos consistentes en piedras que se utilizaban en la prehistoria para el uso cotidiano y monedas de Laelia.

Ahora prepara su segundo trabajo en el que profundiza sobre los distintos vocablos que nos encontramos por esta zona y continua con el estudio arqueológico que esbozó en su primer libro.

Al ser cuestionado por la autoría de la Torremocha, nos comentó que hay distintas hipótesis pero él se inclina y está seguro que esta es anterior a Don Fadrique.

Para terminar esta charla nos propuso continuar con la labor que estamos desempeñando y  luchar para conseguir que algún día tengamos un museo o centro de interpretación para exponer la historia de nuestro pueblo y que gustosamente nos cedería parte de su colección particular. Le agradecemos su dedicación y le exhortamos a que volviese en otra ocasión para acompañarnos en una visita guiada a las principales zonas donde se ubica nuestra historia pasada.

Conferencia de Rafael Rodriguez Moreno

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El pasado día 3 de febrero, nos honró con su presencia D. Rafael Rodriguez Moreno,arqueólogo y profesor de historia,que nos ofreció una interesante y enriquecedora conferencia sobre estas ciencias aplicadas a nuestro pueblo y su entorno.

En ella nos habló de los orígenes de Albaida, los asentamientos que en ella podemos encontrar tales como Laelia, Cabeza Archena, Las Cañaillas, Valdegallinas, Valdarragos, Soberbina, el Camino de Los Carboneros y yacimientos como La calzada romana, los caminos antiguos, la fuente Salobre, la fuente Archena, la Torremocha, etc…, dejándonos con un estupendo sabor de boca y ganas de más.

Hizo especial mención a que se le diera la importancia que merece la arqueología de la zona y promover la creación de un “Servicio Arqueológico Municipal” o de un “Centro de Interpretación y “Museo Arqueológico-etnológico” de Albaida del Aljarafe.

Tendiéndonos su mano para futuras colaboraciones de manera desinteresada. La cual no dudaremos en estrechar, para realizar uno de nuestros próximos proyectos, como sera “Las Rutas Arqueológicas”.